Redacción EL ARGENTINO
“Se fue una gran persona”, “será recordado por lo que hizo en el club” y otra serie de frases que lo enaltecen, invadieron el lunes por la noche las redes sociales por parte de personas que decidieron despedirse de un hombre que sin dudas marcó sus vidas.
A los 69 años, Luis Bentancourt abandonó esta vida y se convirtió en un recuerdo hermoso para mucha gente que en algún momento se lo cruzó en su camino. Sea en el ámbito deportivo o social, siempre fue un referente, y pese a lo sucedido con su hijo Lucas, asesinado a mediados de 2019, nunca tuvo un discurso violento y mucho menos revanchista.
“Hoy sigo trabajando en el barrio Toto Irigoyen, que para muchos es un barrio muy difícil, como todos los barrios. Sin embargo yo tengo el cariño y el aprecio de los chicos, que han cambiado un montón, porque uno los respeta, los escucha, los abraza, les brinda cariño. Por qué a mí, me sigo preguntando. Pero no voy a dejar en banda a los chicos del barrio”, contó poco después del homicidio de su hijo de 33 años en la puerta de su casa en el barrio Francisco Ramírez.
Fue una figura imborrable en el club Pueblo Nuevo y Defensores del Oeste, y toda su militancia social en el barrio Toto Irigoyen, pero más que eso para muchos jugadores hoy adultos a los que formó como personas cuando pasaron por las formativas.
Murió un hombre que sin dudas deja un camino digno de imitar y que debe quedar en la memoria de Gualeguaychú como una persona destacada por los valores que enseñó y sobrellevó a lo largo de su vida.