Redacción EL ARGENTINO
En plena jornada de paro nacional y con la reforma laboral en debate en la Cámara de Diputados, Javier Milei viajó a Washington para sumarse al Consejo de Paz inaugurado por Donald Trump. El foro, que reunió a representantes de 59 países en el Instituto de Paz Donald J. Trump, tiene como objetivo inmediato liderar la reconstrucción de Gaza bajo los lineamientos de Estados Unidos.
Sentado junto al primer ministro húngaro Viktor Orbán, Milei habló de “la nueva Argentina” y de una política exterior basada en la defensa “inclaudicable del derecho a la vida, la libertad y la propiedad”. En ese marco, ofreció explícitamente el despliegue de los Cascos Blancos argentinos como parte de la fuerza de estabilización que se proyecta para Gaza. La propuesta fue escuchada por figuras clave de la administración estadounidense, como el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
El mandatario argentino insistió en la necesidad de “realinear las instituciones internacionales” y sostuvo que “la buena voluntad no alcanza, creemos en una diplomacia que asume riesgos para liderar la paz”. Incluso citó la máxima latina si vis pacem, para bellum (“si quieres la paz, prepárate para la guerra”), en un discurso que buscó posicionar a la Argentina como actor relevante en el nuevo esquema regional.
Los Cascos Blancos, creados en 1998 bajo el gobierno de Carlos Menem, son la herramienta institucional de acción humanitaria de Cancillería. Con experiencia en misiones internacionales, han participado en operaciones de asistencia en Haití tras el terremoto de 2010 y en España durante las inundaciones de 2024. Su despliegue en Gaza, de concretarse, marcaría un nuevo capítulo en la política exterior argentina.
El acto cerró con elogios de Milei hacia Trump, a quien destacó por “predicar con el ejemplo”. El líder republicano agradeció la presencia de los mandatarios y anunció que ya se han comprometido más de 5.000 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza, financiados por Estados Unidos y países árabes como Qatar, Emiratos y Kuwait.
Mientras tanto, en Argentina, la jornada de paro general mostró un acatamiento superior al 90% y un rechazo masivo a la reforma laboral. El contraste entre la agenda internacional del presidente y la crisis interna se convirtió en el eje de las críticas opositoras y sindicales, que cuestionan la desconexión del Gobierno frente a los problemas locales.