Redacción EL ARGENTINO
El presidente Javier Milei encabezó la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación con un discurso que combinó la presentación de una amplia agenda de reformas con duros ataques a la oposición. En un recinto colmado, el mandatario insistió en que la Argentina “está saliendo de la adolescencia e ingresando a la mayoría de edad”, y declaró el 2026 como el “Año de la Grandeza Argentina”.
La ceremonia, transmitida por cadena nacional, comenzó a las 20:00 y contó con la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien mantiene una relación tensa. Milei destacó los logros de gestión alcanzados durante el verano y anticipó que cada ministerio presentó “diez paquetes de reformas estructurales” para este nuevo período parlamentario.
Sin embargo, el tono del discurso estuvo atravesado por la confrontación. El Presidente interrumpió en varias ocasiones su lectura para insultar a legisladores opositores, a quienes calificó de “manga de ladrones” y “delincuentes”. También apuntó contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien vinculó con causas judiciales, y contra referentes de la izquierda como Nicolás del Caño y Myriam Bregman, a quienes ridiculizó con descalificaciones personales.
Agenda legislativa: reformas económicas, electorales y penales
Más allá de los cruces, Milei delineó una agenda legislativa cargada de proyectos. Anunció reformas al esquema impositivo y al código aduanero, con el objetivo de “profundizar la apertura económica” y facilitar acuerdos comerciales internacionales. También anticipó cambios en el financiamiento de los partidos políticos y en el sistema electoral.
En materia de seguridad, adelantó modificaciones al Código Penal para endurecer las penas y defendió la reforma laboral recientemente sancionada, que según dijo “modernizará por primera vez en más de 50 años las relaciones laborales”. Milei sostuvo que se está construyendo una “arquitectura nueva para los próximos 50 años” basada en la “moral occidental como política de Estado”.
El Presidente agradeció especialmente al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien calificó como “el mejor ministro de la historia”, y al equipo económico que lo acompaña. Negó la existencia de una crisis económica y aseguró que “la tasa de desempleo cayó”, pese al cierre de empresas registrado en distintos sectores.
Confrontación con empresarios y oposición
El discurso también incluyó críticas a sectores empresariales. Milei acusó a la “industria nacional subsidiada” de ser “cómplice del saqueo” y cuestionó a los empresarios que, según él, se benefician de privilegios otorgados por políticos corruptos. “El hecho de que sea legal no lo hace lícito”, afirmó, en referencia a los entramados regulatorios que considera ilegítimos.
En paralelo, el Presidente se mostró desafiante frente a la oposición, a la que acusó de “golpista”. Reiteró que su gobierno cuenta con “el Congreso más reformista de la historia” para enfrentar cualquier intento de desestabilización. En un tono exaltado, aseguró que disfruta “domar” a sus adversarios y “hacerlos llorar”, lo que generó tensión en el recinto.
Con este discurso, Milei buscó marcar el rumbo de su gestión en la segunda etapa del mandato: avanzar con reformas profundas en lo económico, institucional y penal, mientras mantiene una estrategia de confrontación directa con la oposición y con sectores empresariales que cuestiona. La apertura de las sesiones ordinarias dejó en claro que el año legislativo estará atravesado por debates intensos y un clima político de alta conflictividad.