Policiales Unidad Penal N°9 de Gualeguaychú

La historia de los hermanos Francisconi, ambos presos por abuso intrafamiliar de menores

Primero, el condenado fue Diego, luego de comprobarse la violación a la hermana de su pareja. Ahora fue Néstor, su hermano, quien abusó de la hija de su ex concubina cuando era una niña. Ahora, ambos comparten celda en la Unidad Penal N°9 de Gualeguaychú.

Sábado, 4 de Abril de 2026, 9:42

Por Carlos Riera

Los abusos a menores se repiten a diario. En el Poder Judicial acaparan horas y horas de atención y de recursos las causas por este tipo de delito. Son una constante que no distingue clases sociales, edades, ni lugares. Ocurre en todos lados y en todos los ámbitos. Los responsables son siempre los mismos: miembros del círculo familiar de la víctima.

 

En esta ocasión, el hecho que llama la atención es otro: dos hermanos, de más de 50 años, fueron condenados en los últimos cuatro meses por abusar de menores de edad que son familiares directos de personas con quienes ellos mantenían una relación de pareja.

El primero de los dos fue Diego, que se hizo tristemente famoso luego que la familia de su joven pareja, 28 años menor, hiciera público la búsqueda de la joven de 23 años, que había dejado su casa para escapar a su lado.

 

Fue a fines de abril del 2025 cuando llegó a su fin la historia que tuvo con cierta preocupación a parte de la sociedad de Gualeguaychú: era intensamente buscada la joven de 23 años que había abandonado su casa. Si bien ya era mayor de edad, había cierta preocupación en su familia por la pareja que tenía: un hombre de 51 años que tenía su actividad laboral en la zona del delta entrerriano.

 

Con el correr de la investigación se estableció que este hombre, identificado como Diego Francisconi, había abusado de una niña de 12 años, que era familiar directa de la joven que tenía como novia y fue por ese delito que el 12 de noviembre de 2025 fue condenado, en un juicio abreviado, a 7 años y 6 meses de prisión.

Francisconi había conocido a su novia cuando ella tenía apenas 16 años y desde ese momento iniciaron una relación, que se transformó en una convivencia un año más tarde. Primeramente, lo hicieron en Villa Paranacito, pero luego, y tras un gran esfuerzo de la familia de la chica, se logró que ambos regresaran a Gualeguaychú, en 2021.

 

Se les construyó un dúplex en el barrio Pitter y allí vivieron hasta que a mediados de abril del año pasado se desató una discusión entre ambos, cuando el hombre fue abordado por la joven por el abuso de una menor de edad.

 

Tras ello, Francisconi abandonó la casa, pero días después ella lo siguió y fue su familia, preocupados por la integridad de la joven, la que decidió denunciar lo ocurrido.

 

El 26 de abril fueron localizados en un campo en la zona de Punta Caballo, en cercanías a Ceibas. Fue gracias al trabajo de investigación que hizo la Policía a través de la triangulación de antenas de telefonía celular, debido a que el hombre mantuvo una serie de comunicaciones a través de su móvil. Sin embargo, ella decidió defenderlo a través de los mismos medios públicos que se hicieron eco de la desesperada búsqueda de su familia y de la existencia de la denuncia por el abuso sexual de la menor de edad.

 

 

El otro Francisconi

 

Casi en forma simultánea a la búsqueda de Diego en el sur entrerriano, en la Fiscalía de Villa Paranacito se daba a conocer otro hecho que tenía a su hermano Néstor como protagonista. Quien radicaba la denuncia era una ex pareja, que, tras su separación, tomó conocimiento, a través de su propia hija, quien que había sido abusada por el hombre que cumplía la figura de padrastro.

 

A sus 16 años, la joven se animó a contarle a su madre que durante el tiempo en que ella cursó tercer y sexto grado de la escuela primaria, Néstor había abusado de ella sexualmente y con acceso carnal. La relación de pareja ya había sido disuelta y la madre creyó automáticamente el relato de su hija, por lo que decidió denunciarlo.

El caso recayó en manos de la fiscal Natalia Bartolo, quien llevó adelante la investigación. En primer término, se esperó un plazo prudente para que la niña siguiera un proceso terapéutico y luego, cuando estuvo en condiciones, declaró en Cámara Gesell. Se le practicó una inspección médica y se encontraron rastros de abuso, lo que permitió imputar a Francisconi del delito de abuso sexual agravado con acceso carnal cometido contra una menor y por la situación de convivencia preexistente.

 

Finalmente, el último miércoles se realizó una audiencia de juicio abreviado, con el consentimiento del Ministerio Pupilar, la víctima y su madre, y se condenó a Néstor Francisconi a cumplir una pena de 8 años de prisión.

 

Como las sentencias se dictaron en juicio abreviado, los condenados renunciaron a los plazos de apelación y los dictámenes quedaron automáticamente firmes. Es decir, inmediatamente fueron llevados a la cárcel para cumplir con la pena.

Primero, llegó Diego a la Unidad Penal N° 9, en noviembre, y quedó alojado en el módulo destinado a los internos condenados por delitos contra la integridad física y sexual de las personas. El miércoles pasado llegó Néstor, que también fue alojado en el mismo módulo. Ambos abusadores compartirán celda en los próximos años.

Temas

Abuso sexual Condenado Menores Unidad Penal