Gualeguaychú

La canasta escolar subió un 24% y hay un cambio de estrategia en las familias y comercios de Gualeguaychú

Las familias demoraron la compra de útiles, condicionadas por la situación económica y la incertidumbre sobre el inicio de clases. Los comerciantes advierten que muchos padres esperan hasta último momento para decidir, y comparan precios.

Domingo, 22 de Febrero de 2026, 5:52

Por Sandra Insaurralde

A nivel país, la canasta escolar 2026 se convirtió en un verdadero desafío para las familias argentinas. Según la consultora Focus Market, los útiles escolares básicos subieron un 24% respecto de 2025, mientras que los guardapolvos tuvieron un incremento promedio del 13%.

 

Para un alumno de primaria, completar la lista de útiles y materiales puede costar entre 120 mil y 243 mil pesos, dependiendo de si se opta por productos económicos o de licencia.

 

En secundaria, el gasto mínimo ronda los 95.592 pesos, un 15% más que el año anterior. Aunque los aumentos fueron significativos, se ubicaron por debajo de la inflación acumulada de 2025 (31,5%), lo que refleja un mercado tensionado por la competencia y la llegada de productos importados a precios más bajos.

 

 

Relevamiento local

 

EL ARGENTINO recorrió librerías y comercios de Gualeguaychú para conocer cómo impacta esta realidad en el territorio. Los testimonios de comerciantes muestran un escenario heterogéneo, marcado por la diferencia entre productos nacionales e importados, y por el comportamiento de las familias que retrasan las compras hasta último momento.

 

Darío, encargado del comercio “Primer Precio”, ubicado en pleno centro de la ciudad, afirmó que, en general, las familias aún no han realizado la compra de los elementos de la canasta escolar: “Febrero arrancó bien en relación a la ventas, pero en la segunda quincena se frenó. Mucha gente todavía no cobró y eso influye en la organización interna de las familias a la hora de comprar. La gente espera hasta último momento, incluso viendo si hay paro docente, para estirar el gasto,”

 

En relación a la diferencia de precio entre productos, Darío aseguró: “Lo que es nacional aumentó un 25% o 30%, pero lo importado bajó. Un repuesto de hojas importado cuesta 9 mil pesos, mientras que el nacional ronda los 12 o 13 mil pesos En mochilas pasa lo mismo: las nacionales están más caras, pero las importadas arrancan desde 8 mil pesos”.

 

En la zona norte de la ciudad, María Eugenia, dueña de la librería “Lápiz y Papel”, mencionó: “En comparación al año pasado no hay mucha diferencia. Las carpetas pasaron de 11 mil a los 12.500 pesos, los cuadernos de 100 hojas están en 11 mil pesos”. A su vez, la comerciante aseguró que “lo que sí aumentó fueron las mochilas y cartucheras”.

 

 

María Eugenia se enfocó en una problemática que se percibe en todos los rubros: “El problema es competir con comercios que traen desde el exterior, que venden productos a precios menores que nuestros costos, no entendemos cómo logran esos valores. Hablando con otra chica que tiene una librería, decíamos que estamos obligadas a bajar los precios, porque la gente, inevitablemente compara”.

 

Desde otro punto de la ciudad, Luis, de la librería Multicopias, coincidió: “Los precios se mantienen similares a diciembre. No vemos una gran diferencia, tampoco tenemos una disparidad entre productos nacionales e importados. Lo que sí, la gente todavía no ha salido a la calle a comprar y eso que ya la semana que viene los chicos comienzan las clases”. El comerciante también coincidió que este comportamiento de las familias se debe a la situación económica: “Nosotros tenemos a la venta una mochila nacional que sale 12 mil pesos y una importada que cuesta 17 mil pesos La diferencia no es tanta”.

 

 

Ropa y calzado escolar

 

EL ARGENTINO también consultó con una tienda de uniformes y un comercio de calzados para conocer cómo se comportan los precios en este segmento clave de la canasta escolar.

 

Lucía, dueña de “Tiendas Susy”, comentó: “Nosotros trabajamos mucho con uniformes, el guardapolvo ya casi no se usa. Lo que notamos, de manera acertada es que algunos colegios redujeron mucho la lista de prendas para no exigir tanto a las familias”.

 

En relación a los precios, por ejemplo: “Un conjunto de gimnasia puede costar entre 20 mil y 40 mil pesos, según la calidad. Nosotros vendemos dos líneas, una más económica que la otra, aunque hay padres que prefieren gastar más porque saben que el uniforme les dura todo el año y quizás hasta dos años también.”

 

En el caso especial de los uniformes, y contrariamente a los útiles, según Lucia: “las familias se adelantaron y compraron en diciembre o enero, porque saben que en febrero no damos abasto”.

 

En relación al rubro de calzados, Joaquín Martínez, dueño de la zapatería “Joaquín”, manifestó que los precios muestran una amplia variación según marca, calidad y origen: “Podés tener zapatillas escolares básicas que arrancan en los 16 y 18 mil pesos, con promociones y cuotas. O zapatillas de personajes y de marcas reconocidas que son los modelos en cuero ecológico, que conseguís en 40 mil pesos".

 

 

En comparación con otros tipos de calzados, Martínez señaló: “los zapatos colegiales tradicionales (cuero o simil cuero), cuestan entre 30 mil y 45 mil pesos, con opciones premium que superan los 50 mil pesos”.

 

Según el comerciante, muchos padres optan por zapatillas más económicas para el inicio de clases y dejan la compra de calzado de mejor calidad para más adelante, como estrategia para equilibrar el gasto.

 

 

Tendencias y estrategias

 

El relevamiento de EL ARGENTINO en Gualeguaychú deja ver que la canasta escolar 2026 no es sólo una cuestión de números, sino un reflejo de cómo las familias y los comerciantes se adaptan a un escenario económico complejo. Los productos importados irrumpieron con precios más bajos que los nacionales y abrieron una brecha que obliga a los negocios locales a ajustar sus estrategias.

 

Mochilas y cartucheras se convirtieron en los artículos más sensibles, con aumentos notorios respecto del año pasado, mientras que otros útiles se mantuvieron más estables. La competencia con grandes cadenas es desigual: las librerías de barrio deben bajar sus márgenes para no perder clientes frente a ofertas que llegan incluso por debajo del costo mayorista.

 

En este contexto, el consumo se retrasa. Muchas familias esperan hasta último momento para comprar, condicionadas por la incertidumbre sobre el inicio de clases y la necesidad de estirar cada peso. Los colegios también juegan su parte: algunos reducen las listas de uniformes para no exigir tanto, y los comercios responden con una doble oferta, versiones más económicas y otras premium, que buscan adaptarse a distintos bolsillos.

 

Así, el inicio del ciclo lectivo se presenta atravesado por la prudencia. Padres que calculan, comerciantes que ajustan y escuelas que moderan sus pedidos conforman un escenario donde la canasta escolar se convierte en un termómetro de la vida cotidiana: un equilibrio constante entre calidad, costo y expectativas.

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