País Desafíos a futuro

La Cámara de Productores Porcinos reclama mejores condiciones para invertir

A pesar del optimismo por la reactivación de la demanda y los avances con el Gobierno provincial para simplificar los trámites de la Ley Ambiental, desde la entidad alertaron sobre el alto costo de inversión inicial que requiere el negocio. 

Viernes, 29 de Mayo de 2026, 20:54

Por Karina Escola

El sector solicita herramientas financieras viables tras el fin de las tasas subsidiadas y critica las altas exigencias que imponen los programas de fomento para las Pymes del campo.

 

Juan Pablo Cerini, quien a inicios de este año comenzó su segunda gestión como presidente de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (Capper), proviene de la empresa familiar El Hinojo, dedicada a la agricultura, a la producción de cerdos con una granja de 2.000 madres y la comercialización de carne porcina a través de la cadena de carnicerías La Porca, con 14 sucursales (nueve en la ciudad de Paraná y cinco en Santa Fe).

 

El negocio porcino atraviesa una etapa de crecimiento en el consumo, impulsada en parte por la brecha de precios con la carne vacuna. Según Cerini: “Un corte de costilla de carne de vaca vale $20.000, mientras que uno de costilla de carne de cerdo cuesta $10.000, lo que genera un atractivo muy significativo para el consumidor. A pesar de la estacionalidad que suele planchar los precios entre mayo y julio, pareciera que la brecha entre los precios se estabilizó en esos valores cercanos al doble, un indicador que nos hace ser optimistas como productores ya que augura que el consumo va a seguir creciendo”.

 

 

Asimismo, señaló que las granjas con índices de eficiencia promedio logran sostenerse: “Hoy la foto para el momento del año es relativamente buena ya que el precio está más bajo, pero así todo estamos saliendo casi empatados”. Esta situación de equilibrio en producciones que cuentan con “genética y buen alimento” permite proyectar que, cuando la demanda se active hacia finales de julio, el sector volverá “al terreno de la rentabilidad”.

 

Según el directivo, para que la actividad sea sustentable frente a los costos, existen parámetros técnicos ineludibles: “Hay que apuntar a determinado nivel de productividad para que la actividad sea viable. Más menos 3.000 kilos por madre al año pueden no ser sostenibles en el tiempo”.

 

Entre Rios ha sido la región con mayor crecimiento en los últimos años, situándose actualmente como la cuarta provincia a nivel nacional en términos de producción porcina.

 

Uno de los puntos centrales de la agenda de Capper con el Gobierno de Entre Ríos es la reglamentación de la Ley de Gestión Ambiental de Actividades Económicas. “Básicamente lo que la ley establece es la obtención del certificado de aptitud ambiental a través de un trámite simplificado vía digital. Este certificado tendrá una revalidación cada cinco años en lugar de dos, lo que simplifica la carga administrativa para el productor. Conseguir una ley es un paso institucional muy importante. Ahora viene la otra parte que es la reglamentación y después la de la búsqueda de soluciones específicas para cada uno de los sectores”.

 

Entre las principales dificultades para el crecimiento del sector se encuentran el déficit de infraestructura y el alto costo de inversión inicial: “Poner una granja para producir cerdos es más caro que una de pollo o un feedlot”, señaló Cerini.

 

Respecto al crédito, advirtió sobre la desaparición de las tasas negativas: “Se terminaron los créditos a tasa negativa contra la inflación, que fue el periodo del final de la gestión anterior y la transición al actual Gobierno nacional. Ese cambio macroeconómico todavía no aterrizó del todo en el productor. Aunque existen líneas como las del Banco BICE a valor producto, pero no es una línea de financiamiento sobre la cual la gente se tire de cabeza debido a la incertidumbre sobre la inflación futura”.

 

 

Cerini analizó también las herramientas de fomento a la inversión a nivel provincial (RINI) y nacional (RIMI): “Lo más atractivo a nivel provincial es que te eximen de ingresos brutos de la venta incremental de tu proyecto. Pero en las actividades rurales, veo que en Córdoba y Santa Fe ya nadie paga ingresos. Entonces me estás devolviendo lo que en las otras provincias ya no me cobrarían. En cuanto al RIMI el principal obstáculo son los umbrales de inversión. Como soy del agro para acceder tengo que invertir 3,5 millones de dólares. Si fuera industrial accedo con una inversión de 600 mil dólares. Es la gran discriminación que viene sufriendo el campo en el tema Pyme. El atractivo es la amortización acelerada para pagar menos impuesto a las ganancias, pero la vara de ingreso para el sector agropecuario es considerada excesivamente alta”.

 

El presidente de Capper señaló que el crecimiento del consumo de carne porcina, la eficiencia productiva y la reglamentación de herramientas vinculadas al ambiente y la inversión serán factores centrales para el desarrollo de la actividad en Entre Ríos. También remarcó las dificultades vinculadas al acceso al financiamiento, los costos de infraestructura y las diferencias en los regímenes de promoción para el sector agropecuario.

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