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Horror en Federación: “Se me murió hace una semana y no dije nada porque fue mi culpa”

Habló la hermana de Luana, la adolescente con parálisis cerebral que fue hallada muerta en situación de abandono.

Lunes, 6 de Abril de 2026, 11:04

Redacción EL ARGENTINO

El jueves Emilia Pucheta (24) recibió una llamada de su amiga. Le avisó que había encontrado a su hermanito de cinco años gritando en la calle, completamente alterado. Sin entender bien qué ocurría, Emilia se acercó para hablar con el nene.

 

“Mi amor, ¿qué pasó?”, le preguntó Emilia. El nene le dijo algo que jamás pensó escuchar: “Mi mamá y mi papá estaban peleando. Yo entré a la habitación de Luana y la vi muerta. Mamá estaba muy preocupada porque no sabía cómo decirlo, dijo que la iban a llevar presa por asesinato”.

 

Con esas palabras Emilia supo que Luana Cabral, su hermanita de quince años que sufría de parálisis cerebral desde los cuatro meses, había muerto. Después se enteraría del horror que su familia vivía puertas adentro: la nena llevaba un mes muerta en su cama. Ahora los padres están detenidos con prisión preventiva.

 

En el barrio 58 Viviendas de Federación, Entre Ríos, nadie podía imaginar lo que estaba pasando en la casa ubicada en el cruce de Las Rosas y Tita Bonutti.

 

Algunos vecinos que hablan con Clarín señalan que en el último mes Noelia Moretti (40), la mamá de Luana, salía y tenía una vida “normal” para el afuera. Se sentaba en el patio a tomar mate con su termo y sus cosas, como siempre. Raúl Cabral (42), el papá de Luana, trabajaba como siempre en un comedor.

 

Nadie podía advertir algo extraño en sus comportamientos.

 

“Mamá me prohibía entrar al cuarto de Luana”

 

En conversación con Clarín, Emilia habla de ese momento en que se enteró por palabras de su hermano que adentro de la casa convivían con el cadáver de Luana.

 

“Cuando me dijo lo que vio le pregunté ‘¿vos no sabías mi amor?, ¿no entrabas a la pieza?’ Él me respondió: ‘no, mi mamá me prohibió entrar porque Luana tenía algo contagioso‘. Después me dijo que desde hacía tiempo que su mamá no le daba de comer a su hermana, que solo le daba de comer a él”, recuerda Emilia.

 

 

Ese jueves a la tarde, ella se llevó a su hermano de cinco años a la casa en la que vive con su pareja y sus dos hijos. Luego volvió al barrio en busca de su mamá. Cuando llegó, la Policía ya estaba en la casa. Le dieron un minuto para hablar con Noelia.

 

“Solo dijo: ‘se me murió la Luana hace una semana y no dije nada porque fue mi culpa’. Esas fueron sus palabras. Me sacaron para afuera y no supe más nada”, cuenta Emilia. Lo que no le dijo su mamá era que la nena llevaba mucho más tiempo muerta.

 

Los vecinos del barrio veían una buena familia, con padres que luchaban para mejorar la vida de la pequeña Luana, quien tras una meningitis sufrió una parálisis cerebral. Hasta se habían hecho colectas solidarias para que a la nena la pudieran tratar médicos de afuera con el fin de mejorar su salud.

 

Pero lo que vivió Emilia fue muy diferente.

 

Un historial de violencia intrafamiliar

 

A los quince años comenta que se fue de su casa tras haber sufrido violencia por parte de su padrastro, Raúl Cabral. Volvió a los 18 con su novio y su primer hijo, y estuvo dos años más hasta que otro acto de violencia, ahora contra su hijo, la llevó a tomar la decisión de denunciar a Cabral. Esa vez Noelia, su mamá, hizo lo mismo.

 

A Raúl le pusieron una restricción de acercamiento hace cuatro años. Emilia cuenta que, posteriormente, empezaron los problemas con su mamá. Esto la llevó a dejar la casa definitivamente hace dos años para irse a alquilar con su propia familia.

 

Desde ahí cambió mucho su vínculo con Luana, a quien pasó a ver menos, aunque en contra de su voluntad.

 

“Ella (Noelia) siempre fue muy cuidadosa con Luana. Pero en los últimos seis meses cayó en una adicción al juego y yo me tuve que hacer cargo de muchas cosas. Ella tuvo tres intentos de suicidio. Las primeras dos veces la llevé por mi cuenta al hospital, y la tercera tuvimos que llamar a la ambulancia porque estaba inconsciente. Esa última vez fue en 2025, a fines de noviembre”, cuenta.

 

Fue entonces que Emilia atendió a su hermana Luana una semana mientras su mamá se mantenía internada. Ahí notó que la nena estaba muy mal.

 

“Di aviso a su kinesióloga de que Luana estaba en estado de desnutrición. Cuando le voy a dar su medicamento, el frasco de la medicación contenía agua, lo que quería decir que no estaba tomando la medicación. Me dijeron que iban a ayudar, que iban a tomar medidas”, rememora.

 

 

Y agrega: “Le dieron el alta a mi mamá sin ningún diagnóstico, dijeron que eran ataques de pánico. Pero no tuvo seguimiento, la mandaron a la casa. Fue a la psiquiatra como dos veces, y por lo que tengo entendido no fue más. Mamá me dijo que estaba bien, empezó a trabajar y se la veía mejor”.

 

Emilia comenta que intentaba seguir de cerca los pasos de su madre, pero la vuelta de Raúl Cabral alteró esa dinámica que había comenzado a mejorar.

 

“En esos cuatro años Raúl no estuvo en Federación, no pasaba plata y no tenía contacto. Volvió hace tres meses. El primer mes fue todo normal, él seguía sin comunicarse. Al tiempo me enteré que mi mamá había vuelto con él. Hace aproximadamente tres semanas o un mes este señor volvió a la vivienda de mi mamá y ahí fue cuando yo dejé de ir tanto porque sufrí mucha violencia de parte de él. No estaba de acuerdo con que mi mamá volviera a estar con alguien así”, explica.

 

En el último mes Emilia afirma que trató de acercarse a Luana, pero siempre recibía alguna justificación de su mamá: “Luana sufría muchos ataques de nervios si los nenes chiquitos se le acercaban. Entonces yo iba con mis hijos y mi mamá nos decía ‘recién se calmó Luana, recién se durmió, vayan para afuera’ y nos atendía afuera”.

 

La joven destaca que, en realidad, esas actitudes en su madre no eran tan llamativas, ya que en la familia se respetaba mucho todo lo que tuviera que ver con Luana. Sus visitas siempre estaban programadas para tratar de generarle el menor estrés posible.

 

“Yo pasaba por la cuadra porque mis amigas viven cerca. También seguía en comunicación con mi hermano pequeño. Le preguntaba si estaba todo bien con su papá ahora que vivía con él y me decía que estaba todo bien, que lo retaba pero no le pegaba”, añade.

 

Ahora, Emilia ata algunos cabos sobre lo que se vivía puertas adentro. En una de sus últimas visitas al barrio vio a su mamá limpiando la casa a puertas abiertas.

 

“¿Qué olor sentís?”

 

“Estos últimos días estaba fumigando. Me comentó que tenía muchas cucarachas. Me dijo ‘¿qué olor sentís?’, yo le dije que no sentía ni olor limpio, ni olor sucio, se sentía un olor raro pero por el olor de los productos para los bichos. Después me pidió que me fuera porque tiraba productos venenosos y yo andaba con mi bebé. Era entendible. Se la veía muy seguido limpiando con productos, y yo pensaba que estaba mejorando después de lo que había pasado”, expresa.

 

Raúl no vivía de forma permanente en la casa donde apareció muerta Luana. Pero fue él quien, supuestamente al descubrir el estado de su hija, se acercó a la comisaría 3° a avisar a la policía.

 

Los agentes que fueron al lugar encontraron el cuerpo de Luana tapado con una manta y la habitación repleta de cucarachas y moscas.

 

Según le confirmaron fuentes de la investigación a Clarín los restos óseos de Luana “no presentaban lesiones”. También indicaron que la data de la muerte es de aproximadamente un mes. Los restos se remitieron al cuerpo medico de Paraná para un análisis mas exhaustivo.

 

La causa, a cargo de la fiscal Josefina Penón, se caratula como “abandono de persona seguido de muerte”, y puede contemplar prisión efectiva. Raúl Cabral y Noelia Moretti, padres de Luana, están detenidos con prisión preventiva. El domingo, el juez decidió prorrogar esa medida por 30 días.

 

No obstante, Moretti cumple con la detención en un hospital donde está internada por su cuadro de salud y no le pudieron tomar declaración. En tanto, Cabral declaró el domingo a la noche y solo dijo que vivía en la casa hace 15 días.

 

“Yo cometí un error por quedarme tranquila en que la estaban ayudando con medicamentos. Me dijeron que le habían hecho una visita a Luana, que estaba todo bien. Tengo muchas cosas por hacer todavía en referencia al cuidado de mi hermano”, concluye.

 

El nene de cinco años, segundo hijo de Raúl y Noelia, permanece a cuidado de Emilia, que ya declaró ante fiscalía. Todavía espera que le den el cuerpo de Luana para poder hacerle el sepelio, para el que tuvo que hacer una colecta de fondos. Ella remarca que buscará justicia por su hermana.

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