Redacción EL ARGENTINO
La continuidad de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete se encuentra en su momento más crítico. En las últimas horas, funcionarios y asesores de la Casa Rosada comenzaron a convalidar un escenario que antes descartaban: la salida del funcionario en el corto plazo. El consenso respecto a que su permanencia es "insostenible" alcanzó tanto al sector liderado por Karina Milei como al que responde al estratega Santiago Caputo, debido al alto costo político que genera en el Congreso y las complicaciones en el vínculo con los bloques aliados.
El detonante del debilitamiento de Adorni está ligado al plano judicial, ya que se prevé que el fiscal general Gerardo Pollicita lo llame a indagatoria formal próximamente. A esto se sumó un reciente y escandaloso elemento que incrementó el hartazgo interno: la filtración de que el funcionario habría utilizado tarjetas de crédito de empleados bajo su órbita para realizar compras personales de tecnología de alta gama, en el marco de una investigación que también perita teléfonos de sus colaboradores por presunta coordinación de declaraciones judiciales.
El propio presidente Javier Milei modificó su habitual hermetismo durante su estadía en España, al declarar de forma tajante que echará "de una patada" al ministro si la Justicia llega a procesarlo. Esta afirmación fue leída en los despachos oficiales como una luz verde para empezar a discutir la transición. Aunque en el entorno del jefe de Gabinete aseguran que no planea renunciar, sus funciones ya se vieron drásticamente reducidas, reflejo de lo cual fue el reciente nombramiento de Adrián Ravier para asumir el rol de vocero presidencial que Adorni debió abandonar.
Ante este panorama, el fin de semana se perfila de intensa rosca política en la Quinta de Olivos tras el regreso del mandatario. El nombre que genera mayor consenso para la sucesión es el del actual ministro del Interior, Diego Santilli, quien supo ganarse la confianza del esquema de los hermanos Milei gracias a su gestión con los gobernadores. Si bien se barajan otras alternativas como Horacio Marín (YPF) o el canciller Pablo Quirno, la figura de Santilli asoma como el equilibrio político necesario para desactivar la crisis institucional.