Gualeguaychú UN ACTO DE AMOR Y SOLIDARIDAD

Hace 10 años recibió el riñón de su hermano y ahora le regaló una fiesta: “Se merece eso y mucho más, me dio vida”

Gisela tiene 36 años y su hermano Claudio, 28. Hace una semana celebraron, junto a familiares y amigos, la primera década de sus nuevas vidas. “Me gustaría que la gente tome más conciencia sobre la importancia de donar órganos”, expresó la hermana mayor de la familia Díaz.

Lunes, 15 de Abril de 2024, 12:55

Redacción EL ARGENTINO

Hace 17 años, Gisela Díaz llegó a Buenos Aires, derivada por una médica de Gualeguaychú, por sus problemas de anemia. Pero, en el Hospital Italiano, le detectaron insuficiencia renal y lupus. Durante seis años, realizó un tratamiento a base de pastillas para que sus riñones no se deterioraran tan rápido. 

“Tomé mucha corticoide ese tiempo, lo que me hinchaba mucho, la gente no me conocía por la calle. Todos los meses viajaba al hospital para controlarme, a lo último iba cada quince días”, contó Gisela, en diálogo con EL ARGENTINO. 

“Cuando llegó el momento del trasplante, él se ofreció -relata, con su hermano sentado a su lado-, pero yo no quería saber nada con que sea él. Otras personas también se ofrecieron, familiares, primos. Pero, como para esto resulta fundamental el grupo sanguíneo y la compatibilidad, terminó siendo él”, expresó la mayor de tres hermanos. 

“Era empezar a hacerse diálisis o tener un donante”, expresó, en tanto, Claudio. “Porque si entraba en la lista de espera también iba a empezar con la diálisis, hasta que aparezca un órgano. Entonces, como era el único que tenía el mismo grupo sanguíneo, tomé la decisión de donarle un riñón”, relató el menor de los Díaz, quien al momento de tomar esa decisión tenía 17 años y estaba recién terminando la secundaria. 

[{adj:84116 ]Su respuesta a la pregunta por cómo llegó a tomar esa decisión fue inapelable: “No lo dudé ni un segundo, nosotros habíamos perdido a mi mamá y no quería volver a pasar por lo mismo”. 

Hoy, a diez años de ese momento y con la tranquilidad que sólo da el tiempo, los hermanos recuerdan esos días de 2014 con una sonrisa. Pero “fue duro”, antes del trasplante debieron someterse, durante cuatro largos meses, a más de 90 estudios. “Por suerte, dio que era compatible en un 99%”, contó Gisela, con una sonrisa en su rostro. 

La operación duró cuatro horas. Luego de las cuales, él estuvo cinco días internado, mientras que ella debió permanecer en terapia intensiva durante diez días. 

[{adj:84117 ]Cuidados y “vida normal” 

A pesar que la información sobre el trasplante de órganos está al alcense de un clic, la docencia y los trabajaos de concientización deben ser permanentes. Sobre todo, para combatir prejuicios y la desinformación, que están a la orden del día. 

En este sentido, el relato de Claudio es clarificador: “A los cuatro meses del trasplante estaba volviendo a jugar al fútbol. Obviamente, tengo que cuidarme con la cantidad de comida, de sal o de alcohol que tomo, pero son cuidados mínimos. De hecho, no es que no puedo comer con sal o tomar alcohol, puedo. Lo que no puedo es excederme”, explicó.

“Estas cosas te sirven para aceptar lo que te toca y para conocer otras realidades, que son peores que la tuya. Yo, que voy al sector de nefrología del Hospital Italiano, conozco situaciones mucho más graves, hay gente a la que no le dura ni siquiera meses el riñón y mucha que está en diálisis hace muchos años. Entonces, tomás dimensión de tu problema”, expresó Gisela. Al tiempo que contó sobre sus cuidados: “Dentro de todo, hago vida normal. Pero, obviamente, con ciertos cuidados. Tomo 20 pastillas por día, la mayoría son inmunosupresores y el resto es para atender los efectos secundarios de eso, para cuidar el estómago de tanta pastilla. Después, tomo mucha agua, como sin sal, no puedo hacer fuerza, ni ejercicios de impacto. Después, hago la vida de cualquier persona, con cuidados puntuales”.

 

Celebrar la vida 

Sólo quienes han pasado por situaciones en las que se pone en riesgo la vida logran tomar dimensión de la importancia de, a pesar de todo, poder seguir adelante. El primero de abril se cumplió la primera década de este acto de amor y solidaridad, por eso Gisela puso manos a la obra y organizó una fiesta para su hermano. 

[{adj:84118 ]“Hubo fiesta, banda y hasta una torta con forma de riñón”, contó Gisela, entre risas. “Él se merece eso y mucho más, me dio vida. La celebración es una forma de festejar todo eso, estuvo re lindo”, dijo sobre el evento del pasado sábado 6 de abril. 

Por último, hizo énfasis en la necesidad de mayor educación sobre la importancia de ser donante: “Me gustaría que la gente tome más conciencia sobre la importancia de donar órganos y plasma, es algo muy sencillo y salva vidas”, expresó la hermana mayor de la familia Díaz.