Redacción EL ARGENTINO
Gianinna Maradona declaró este martes en el juicio por la muerte de su padre, el futbolista Diego Maradona, que tiene como imputados al neurocirujano Leopoldo Luciano Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el enfermero Ricardo Omar Almirón, el médico clínico designado para la internación domiciliaria Pedro Pablo Di Spagna, el psicólogo Carlos Ángel Díaz, la coordinadora de la prestadora médica contratada Nancy Edith Forlini, y el coordinador de Medidom S.R.L. Mariano Ariel Perroni.
Según relató Gianinna ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, el desmejoramiento de la salud del Diez no fue repentino, sino que venía desde hace tiempo. “Mi papá estaba perdido en tiempo y espacio, no sabía dónde estaba. Mi papá no estaba bien para nada, ya no me podían seguir diciendo que sí. En su cumpleaños de 60 se dejó en evidencia”, aseguró.
La hija del Diez recordó que ese 30 de octubre de 2020 en que Maradona cumplía años, su hijo Benjamín Agüero le mostró una remera con la cara del Diez y del exjugador Claudio Paul Caniggia y su padre no se reconoció en la imagen.
Respecto a su vínculo con los imputados, Gianinna afirmó que con Luque había conversado en más de una oportunidad sobre la salud de su padre. “Con él empecé a hablar unos meses antes de la muerte de mi papá. Él era su médico, la persona responsable. Él era el encargado de decirme a mí el parte médico cuando mi papá estuvo ingresado en Ipensa”, señaló.
“Con Cosachov -siguió Gianinna- lamentablemente me comunico recién el 2 de noviembre, después del episodio de su cumpleaños. El 30 de octubre, cuando todos vimos lo que vimos en la tele, me comunico con Jana y Diego Jr. y les pregunté si ellos lo veían normal o si veían que esto se iba poniendo peor”.
“Quería saber qué medicación estaba tomando porque mi papá no era mi papá, lo habían cambiado, estaba dormido, lento, irreconocible. Era la persona más rápida del planeta y estaba cada vez peor. Le mandó un mensaje a Cosachov, me presentó, hicimos un meet. Quería que fuera con todos mis hermanos juntos porque a cada uno le decía una cosa distinta sino. Personalmente recién la conocí en la Clínica Olivos”, reveló.
Sobre el psicólogo Carlos Díaz, en tanto, contó: “Agustina nos dice que había un psicólogo que estaba atendiendo a mi papá. Estábamos en la Clínica Olivos, en una reunión, Díaz llegó tarde, se presentó y dijo que era quien lo ayudaba a mi papá en su tratamiento con alcohol y que era especialista en adicciones”.
Respecto a las últimas semanas de su padre, Gianinna dijo que luego del cumpleaños que festejó en la cancha de Gimnasia Maradona se sometió a una serie de estudios médicos en el hospital Ipensa, donde le diagnosticaron un hematoma subdural de cabeza que no era necesario operar. Sin embargo, de acuerdo con el relato de Gianinna, el neurocirujano Leopoldo Luque decidió lo contrario y luego el paciente fue derivado a la Clínica Olivos.
Una vez operado, en una reunión de la que participaron Gianinna, Dalma, Jana, Verónica Ojeda, Luque y Cosachov, los médicos de la Clínica de Olivos dieron tres alternativas: “Una opción era internarlo sin su consentimiento y judicializarlo, otra internarlo en una clínica con su consentimiento y la tercera una internación domiciliaria. Con Dalma, tras haber pasado por un neuropsiquiátrico por su adicción a la cocaína, nos parecía lo mejor porque era realmente lo mejor que le había pasado. No sé si porque lo trataron como a uno más o si él era consciente de lo que estaba pasando. O si, como nos dijo después, nuestro amor lo había ayudado”.
Sin embargo, continuó Gianinna, “Luque nos dice que lo mejor era probar internación domiciliaria. Lo charlamos. Yo no me podía imaginar que había un trasfondo o que estaba tramando otra cosa. Creímos realmente que la opción de Luque y Cosahov era la correcta y la mejor para él. Nosotras íbamos a acompañar porque queríamos que él viviera de la mejor manera posible. Confiamos, nos manipularon y aceptamos. Nos dijeron que iba a ser una internación domiciliaria seria con aparatología”.
Luego, Gianinna se quebró en medio de la declaración al escuchar un audio del neurocirujano Leopoldo Luque en el que le hablaba a los familiares del astro sobre montar una “internación domiciliaria seria” para Maradona. “Me da mucha bronca escucharlo. Escuché en la tele que él dijo que no era su médico. Y en este audio él no solo se hace cargo, sino que dice que se hacía responsable”, señaló Gianinna.
En la declaración, Gianinna aseguró que Luque, Cosachov y Díaz eran los responsables de la salud de Maradona y de la internación domiciliaria. “Yo no tenía que conseguir el médico clínico, pero quieren ponerme esa responsabilidad. De ningún punto de vista me voy a hacer cargo, yo confié lamentablemente en estos tres seres que lo que hicieron fue manipularnos y dejarnos a mi hijo sin abuelo, al igual que a mis tres sobrinos. Luque podría haber dado un paso al costado si lo sobrepasaba, hoy ya es tarde”, expresó.
En ese sentido, cuestionó tanto a Luque como a Cosachov por las condiciones de la internación domiciliaria: “Nos habían prometido que mi papá iba a tener la aparatología necesaria para estar controlado. Sí estaban los enfermeros y los primeros días el acompañante terapéutico. Nosotros creíamos que iba a estar monitoreado, que le iban a tomar el pulso, dormir con el cosito del dedo. Lo único que vi en la casa era el saturador. No vi monitor, ni desfibrilador, ni la ambulancia en la puerta que nos prometieron que iba a estar. Luque y Cosachov me dijeron que iba a haber una ambulancia de alta complejidad cerquita. Nunca la vi”, declaró.
El segundo juicio por la muerte del futbolista Diego Armando Maradona comenzó el pasado 14 de abril, luego de que a fines de 2025 se anulara el primero por la filmación ilegal del documental Justicia Divina, protagonizado por la jueza destituida Julieta Makintach. El proceso está a cargo de los jueces Alberto Ortolani, Alberto Gaig y Pablo Rolón, del Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, mientras que la acusación pública la llevan los fiscales generales adjuntos Patricio Ferrari y Cosme Iribarren.
Fuente: Página12