Redacción EL ARGENTINO
El 8 de marzo, en el marco de la movilización organizada por Enredada Feminista Gualeguaychú–Pueblo Belgrano, se dio lectura al documento central que sintetiza las demandas y denuncias del movimiento. Con memoria histórica y mirada crítica, el texto recuerda a las trabajadoras que en 1908 fueron encerradas y calcinadas en Nueva York mientras reclamaban por mejores condiciones laborales, y enlaza esa lucha con las amenazas actuales: reformas que precarizan, gobiernos que desmantelan derechos y políticas que profundizan desigualdades.
Reforma laboral y ajuste sobre las mujeres
El documento rechazó de manera contundente la Ley de Reforma Laboral impulsada por el gobierno de Milei, señalando que favorece a un puñado de empresarios y traslada el ajuste a los hogares.
Se denunció la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que desvía aportes del sistema previsional y debilita jubilaciones y asignaciones. También se cuestionó la flexibilización del tiempo de trabajo mediante bancos de horas y negociaciones individuales, que afectan especialmente a mujeres en sectores precarizados como comercio, cuidados y casas particulares. “Decimos que esta ley es esclavista”, afirmaron en el texto, porque habilita la contratación informal sin sanciones y amplía la brecha de acceso a empleos formales y jubilaciones dignas.
Extractivismo, guerras y soberanía en riesgo
El documento vinculó la reforma laboral con un modelo extractivista y bélico que amenaza territorios y vidas. Se denunció el RIGI como “legalización del saqueo” y la reforma de la Ley de Glaciares como un atentado contra el agua de las futuras generaciones. “Nuestros recursos no son mercancía. Los glaciares no se tocan. El agua no se vende”, se proclamó.
Además, se repudió el bombardeo contra una escuela en Irán y el genocidio en Palestina, señalando que las guerras y el extractivismo son dos caras de la misma violencia patriarcal y colonial. La consigna fue clara: nuestros territorios, nuestros cuerpos y nuestros glaciares no son zonas de sacrificio.
Derechos humanos, femicidios y salud en emergencia
El documento leído en el acto central también denunció el avance del negacionismo y los intentos de indultar a genocidas condenados por delitos de lesa humanidad. Se señaló que estas iniciativas impulsadas por referentes de La Libertad Avanza representan “una afrenta a la memoria de los 30.000 desaparecidos” y un quiebre con el pacto democrático de 1983. A las puertas de los 50 años del golpe militar, se advirtió que la impunidad de ayer es la garantía para la represión de hoy. La consigna se reafirma: Nunca Más es Nunca Más.
La voz feminista también se detuvo en la violencia patriarcal que se expresa en los más de 600 femicidios y transfemicidios ocurridos desde la asunción de Milei. “No son una estadística policial, son asesinatos políticos”, se subrayó, responsabilizando al desmantelamiento de las políticas de género y al discurso de odio oficial. El Estado, al negar la violencia, entrega el arma al femicida.
En materia de salud, se denunció el desfinanciamiento del sistema sanitario y la mercantilización de los cuidados. Durante 2025 no se distribuyó un solo preservativo bajo el Programa VIH, la ESI fue desmantelada y se busca retroceder en la Ley de Salud Mental hacia un paradigma manicomial. La falta de medicamentos, vacunas y tratamientos golpea especialmente a mujeres y personas trans, mientras se incrementan los problemas de sufrimiento psíquico y consumos en un contexto de precarización. “Nos encontramos con gobernantes que desprecian la vida de la clase trabajadora”, se afirmó, reclamando salud pública accesible y digna.