Gualeguaychú Calendario de Vacunas

En Gualeguaychú, 4 de cada 10 alumnos comenzaron las clases sin las vacunas obligatorias

A nivel nacional la tasa de vacunación es del 75%. En la ciudad este porcentaje se ubica entre el 60 y el 65%, respecto a las vacunas requeridas para el ingreso escolar (5 y 11 años).

Sábado, 7 de Marzo de 2026, 6:00

Por Luciano Peralta

Comenzaron las clases en Entre Ríos y, más allá de las dificultades que genera el siempre latente conflicto docente, hay un problema de salud que en un futuro inmediato va a provocar un cuadro de situación más que preocupante aun: la falta de vacunación en niños y niñas.

 

Esta es una realidad que empezó a visibilizarse a nivel nacional en 2019 y, un año después, se profundizó con la pandemia del Covid-19. En este sentido, el ingreso escolar, primario como secundario, siempre fue una inmejorable ocasión para exigir la aplicación de las vacunas de calendario, pero, lamentablemente, tanto desde el Hospital Centenario como desde la Municipalidad de Gualeguaychú informaron a EL ARGENTINO que, en la actualidad, no todos los estudiantes ingresan a las instituciones educativas de la ciudad con el calendario de vacunas completo.

 

En tanto, desde la Dirección Departamental de Escuelas se informó que “al ingreso de nivel inicial se solicita como requisito obligatorio el carnet de vacunación completo”. Además, “durante el mes de marzo se trabaja con los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) para hacer el relevamiento de las vacunas faltantes”, por lo que “recién en el mes de abril conoceremos porcentajes de vacunación”.

 

 

Números que generan alerta

 

Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, difundidos a través de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, a nivel nacional la tasa de vacunación es del 75%. Mientras que en la ciudad de Gualeguaychú este porcentaje es aún menor y se ubica entre el 60 y el 65%, respecto a las vacunas requeridas para el ingreso escolar (5-6 y 11-12 años), según lo informado por la Municipalidad.

 

En este sentido, es importante saber que las vacunas que son obligatorias para el ingreso a la primaria, según el Calendario Nacional de Vacunación, son: IPV (Sabin inactivada, refuerzo contra poliomielitis); Triple viral (SRP: sarampión, rubéola y paperas, segunda dosis); Triple bacteriana celular (DTP: difteria, tétanos y pertussis, refuerzo) y Varicela (segunda dosis, incorporada más recientemente al calendario). Mientras que para comenzar el nivel secundario se debe aplicar una dosis contra el meningococo, la Triple bacteriana acelular y la vacuna contra el Virus de Papiloma Humano (VPH).

 

 

“Esta realidad nos preocupa muchísimo, porque si no nos enfermamos de sarampión es porque entre un 95 y un 98% de la comunidad está vacunada”, expresó para esta nota el subsecretario de Salud de la Municipalidad, el doctor Pablo Alfaro. El número citado no es caprichoso: la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) emite una alertar cuando las coberturas caen por debajo del umbral óptimo del 95%, recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para mantener lo que se conoce como inmunidad de rebaño.

 

“El año pasado en Gualeguaychú nacieron 1.045 bebes, si no se vacuna ninguno las brechas de no vacunados se van a ir ampliando y cada vez va a haber más probabilidad de circulación de sarampión”, ejemplificó Alfaro, para dimensionar la gravedad de la situación. Al tiempo que habló de la falta de información por parte de las familias, ya que muchas piensan que este tipo de enfermedades están erradicadas en la actualidad, pero lo cierto es que están apenas controladas, justamente por el grado de vacunación. Los brotes de tos convulsa y sarampión en diferentes puntos del país son la muestra más clara de ello.

 

 

El impacto de la pandemia

 

Son múltiples las razones del aumento en la falta de vacunación. Consultado al respecto, el subsecretario de Salud identificó a la pandemia por el Coronavirus como una de las principales. “La pandemia de Covid-19 generó un fenómeno paradójico: una emergencia sanitaria que requirió vacunación masiva terminó alimentando la desconfianza vacunal. Esto se explica por varios mecanismos: la velocidad de desarrollo de las vacunas Covid generó desconfianza; la desinformación masiva en redes sociales fue otro factor, en este sentido el de infodemia fue un término acuñado por la OMS; la politización de la vacunación y la fatiga pandémica, que llevó a muchas familias a desconectarse del sistema de salud en general, incluyendo los controles pediátricos de rutina en los que se aplican las vacunas del calendario”.

 

“A esto se suma que durante los períodos de aislamiento se interrumpieron o retrasaron los esquemas vacunales, generando cohortes de niños con esquemas incompletos que nunca se recuperaron. El movimiento antivacunas, que existía previamente como fenómeno marginal, encontró en la pandemia un terreno fértil para expandirse”, argumentó Alfaro. Y, sobre el rol del gobierno local, enfatizó: “en términos generales, Gualeguaychú implementa campañas de vacunación en centros de salud y escuelas, búsqueda activa de niños con esquemas incompletos, operativos de vacunación en barrios y vacunatorios móviles”.

 

 

La tos convulsa y el impacto en el sistema de salud

 

La falta de vacunación mata. No es una postura alarmista ni exagerada, es la realidad constatable científica y estadísticamente. “La tos convulsa en un paciente adulto puede implicar un simple refrío, pero en un menor de dos años implica la muerte, como fue en Chubut el año pasado, cuando hubo un brote de Bordetella Pertussis (tos convulsa). Entre 1.099 infectados había nueve pacientes menores de dos años y los nueve fallecieron. En pacientes pediátricos esta enfermedad es extremadamente grave”, enfatizó el funcionario municipal.

 

“La prevención se basa en la vacunación oportuna con el esquema primario (2, 4 y 6 meses con pentavalente o quíntuple); el refuerzo a los 18 meses y al ingreso escolar; el refuerzo a los 11 años con triple bacteriana acelular y la vacunación de la embarazada con la triple bacteriana acelular a partir de la semana veinte de cada gestación, que es la estrategia cocooning o capullo, para transferir anticuerpos al recién nacido. También es clave la estrategia de vacunar al entorno cercano del neonato”, indicó el funcionario.

 

Por último, Alfaro se refirió al impacto de la no vacunación en todo el sistema de salud. En este sentido, remarcó la necesidad de “considerar que la caída en las coberturas vacunales impacta directamente en la demanda de guardias: más niños susceptibles significa más consultas por enfermedades prevenibles, brotes potenciales y mayor carga para los servicios de emergencia pediátrica”.

 

Temas

Calendario Controles Escuelas OMS