Redacción EL ARGENTINO
El Senado de la Nación abrió este miércoles una sesión clave para el futuro de la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional. El proyecto, que ya sufrió 28 modificaciones para poder ingresar al recinto, divide aguas dentro y fuera del Congreso y mantiene en vilo a trabajadores, empresarios y al arco político.
La discusión comenzó cerca de las 11 de la mañana con 32 oradores anotados y 10 titulares de bancada, lo que anticipa un debate extenso que podría prolongarse hasta las 22 horas. Cada senador dispone de 20 minutos para exponer, mientras que los jefes de bloque cuentan con 40 minutos. Entre los primeros discursos se destacaron los de Patricia Bullrich, Mariana Recalde y la mendocina Mariana Juri.
El oficialismo sostiene que cuenta con los votos necesarios para la aprobación en general, aunque persisten dudas sobre algunos artículos en la votación en particular. La senadora Flavia Royon, por ejemplo, manifestó desacuerdos con determinados puntos, lo que genera incertidumbre sobre el resultado final. En paralelo, referentes de la mesa política como Diego Santilli y Karina Milei se acercaron al Congreso para seguir de cerca el desarrollo de la sesión.
Los principales cambios del proyecto incluyen:
- Aportes patronales: se mantienen en 6%, descartando la baja al 5% que se había planteado inicialmente.
- Cuota solidaria sindical: el aporte del 2% al gremio será obligatorio durante los primeros dos años; luego quedará a elección del trabajador.
- Aportes a cámaras empresariales: se mantiene el 0,2% obligatorio por dos años, con opción de continuidad voluntaria.
- Indemnizaciones: se calcularán por IPC más un 3%, sin incluir aguinaldo ni vacaciones. Se habilita el pago en cuotas: hasta 6 en grandes empresas y hasta 12 en pymes.
- Fondo de Asistencia Laboral: las empresas deberán constituir una cuenta específica para afrontar indemnizaciones. Las grandes destinarán el 1% mensual de la masa salarial y las pymes hasta un 2,5%.
- La norma regiría para nuevos contratos, ya que no tiene efecto retroactivo.
Mientras tanto, en las calles se multiplican las protestas. Gremios y organizaciones sociales se movilizan en Mendoza y otras provincias en rechazo al proyecto, denunciando que implica un retroceso en derechos adquiridos y una mayor precarización laboral.
La sesión se desarrolla en un clima de tensión política y social. El desenlace marcará un punto de inflexión en la legislación laboral argentina y será determinante para la agenda del Gobierno, que apuesta a consolidar su programa de reformas estructurales.