Redacción EL ARGENTINO
El Papa León XIV celebró su primera Pascua en el Vaticano con un mensaje marcado por un fuerte llamado a la paz. Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, ante una multitud de 50.000 personas, exhortó a quienes tienen poder de desatar guerras a elegir el diálogo y la concordia, y convocó a una vigilia de oración por la paz para el próximo sábado.
Un mensaje distinto y un sello propio
León XIV sorprendió al apartarse de la tradición de sus antecesores: no hizo un repaso geopolítico ni mencionó países en conflicto, sino que centró su mensaje en la necesidad de transformar los corazones. “La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma los corazones”, afirmó.
El pontífice citó a Francisco, recordando su denuncia sobre la “globalización de la indiferencia”, y advirtió que el mundo se encuentra desangrado por guerras y abusos que aplastan a los más débiles. “No podemos seguir siendo indiferentes, no podemos resignarnos al mal”, clamó.
En su homilía matutina, explicó el sentido de la Pascua como victoria de la vida sobre la muerte y del amor sobre el odio. Reconoció que la violencia y la idolatría del lucro siguen presentes, pero insistió en que “en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo”.
El Papa convocó a una vigilia de oración por la paz que se celebrará el sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro. “Dejemos a un lado toda voluntad de disputa y de poder, e imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras”, pidió.
León XIV también retomó una tradición interrumpida por Francisco: saludó en diez idiomas —italiano, francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco, árabe, chino y latín— antes de impartir la bendición “urbi et orbi”.
El mensaje se dio en un contexto global marcado por la guerra en Ucrania y el conflicto en Medio Oriente tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. Sin nombrar directamente a los países, el Papa envió un claro mensaje a los responsables políticos: “Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen. Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz. No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo”.
Con este gesto, León XIV imprimió un sello propio a su primera Pascua, apelando a la esperanza y a la transformación interior como camino hacia la paz.
Fuente: Vatican Media