Redacción EL ARGENTINO
El fútbol argentino atraviesa un proceso de transformación que va más allá de lo deportivo. La llegada de Mara Gómez a Quilmes Atlético Club y la trayectoria de Brigitte Barrios en Gualeguaychú son ejemplos concretos de cómo la inclusión y la diversidad comienzan a ocupar un lugar central en el deporte más popular del país. Ambas futbolistas trans se convirtieron en referentes, no solo por sus logros dentro de la cancha, sino también por el impacto social que generan sus historias.
Mara Gómez, pionera en la élite de AFA
El Quilmes Atlético Club anunció la contratación de Mara Gómez como primer refuerzo para el plantel femenino de cara a la próxima temporada en la Primera C. La delantera de 28 años llega tras finalizar su vínculo con Estudiantes de La Plata, sumando jerarquía y experiencia a un equipo que busca protagonismo en su categoría.
Gómez inició su recorrido en el fútbol a los 15 años en ligas barriales y competencias amateurs de Buenos Aires. En 2019 fue fichada por Villa San Carlos, equipo que militaba en la Primera División. El 28 de noviembre de 2020, bajo el amparo de la Ley de Identidad de Género, se convirtió en la primera mujer trans habilitada para jugar en la élite de la AFA. Su debut oficial se produjo el 7 de diciembre de ese mismo año frente a Lanús, un hecho histórico que marcó un antes y un después en el fútbol argentino.
Desde Quilmes destacaron que su incorporación responde a un proyecto institucional que busca fortalecer el plantel y reafirmar el compromiso con la diversidad. La dirigencia resaltó su compromiso y profesionalismo, entendiendo que su presencia no solo aporta en lo deportivo, sino también en lo social y cultural. Mara se consolidó como referente en Estudiantes de La Plata y ahora inicia una nueva etapa con la camiseta del “Cervecero”.
Brigitte Barrios, referente en Gualeguaychú
En Entre Ríos, la historia de Brigitte Barrios también se convirtió en símbolo de inclusión. Nacida en el barrio Yapeyú de Gualeguaychú, en una familia trabajadora y humilde, encontró en el fútbol una pasión que la acompaña cada fin de semana. Sus primeros pasos en el fútbol femenino estuvieron marcados por la experiencia en Unión del Suburbio, donde junto a sus compañeras formó el equipo femenino de fútbol 11. “Con las chicas comenzamos jugando fútbol 7, después pasamos a 9 y luego había que formar un equipo de fútbol 11”.
Con Unión ganó múltiples torneos locales: Copa Gualeguaychú, Supercopa, Apertura y Clausura. “No nos quedó nada en el tintero, por suerte. También participamos de la Copa Entre Ríos, donde quedamos entre las cuatro mejores de la provincia”. Brigitte destacó el papel fundamental de ese club en su formación y en el crecimiento del fútbol femenino local.
En entrevista con EL ARGENTINO, Brigitte recordó que el fútbol femenino siempre presentó prejuicios: “Muchas veces la mirada del resto no entiende que el fútbol es solamente un deporte, y piensan que las chicas no lo pueden practicar”. Sin embargo, destacó que en los últimos años la situación cambió con la creación del fútbol infantil femenino en varios clubes, que abre camino para nuevas generaciones.
Su momento más fuerte llegó en la Copa Equidad de Géneros, donde defendió los colores de la selección de Gualeguaychú frente a Villa San Carlos. “Fue un honor haber participado, compartir experiencias con chicas que juegan profesionalmente fue algo único”, expresó.
Barrios sostuvo que “el deporte no tiene género e iguala”, y remarcó que ser una jugadora trans no le otorga ventajas: “Hay muchas chicas que tienen más fuerza que yo. Todo depende de la actitud, el entrenamiento y la preparación”.
Dos historias, un mismo mensaje
Tanto Mara Gómez como Brigitte Barrios coinciden en que el deporte es un espacio de igualdad. Sus trayectorias reflejan cómo el fútbol femenino, desde los clubes grandes hasta las ligas locales, se abre paso con fuerza y diversidad. La inclusión no solo amplía horizontes deportivos, sino que también transforma la cultura y la sociedad, demostrando que la pasión por la pelota no entiende de géneros.
El caso de Mara, con su llegada a Quilmes, y el de Bri, con su recorrido en Unión y la selección de Gualeguaychú, son testimonios de que el fútbol argentino está cambiando. Ambas son referentes que inspiran a nuevas generaciones y que muestran que la cancha puede ser un lugar de encuentro, respeto y superación.