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El cooperativismo como constructor de puentes

El sector cooperativo celebra el Día Internacional de las Cooperativas desde 1923, una efeméride reconocida oficialmente por ONU en 1995. Cada año, el primer sábado de julio, se conmemora esta fecha con el objetivo de visibilizar las contribuciones de las cooperativas al desarrollo y a la paz.

Sábado, 4 de Julio de 2026, 6:38

Redacción EL ARGENTINO

La Alianza Cooperativa Internacional (ACI) anunció en mayo el lema para este año: “Cooperativas por un mundo en paz”, que no solo refleja la capacidad del sector para unir a las personas y promover sociedades inclusivas, sino que constituye un llamado colectivo del movimiento a contribuir activamente a la resolución de conflictos.

Elegido conjuntamente por la ACI y el Comité para la Promoción y el Avance de las Cooperativas (Copac), en consulta con socios de las Naciones Unidas, el tema pone de relieve el papel de las cooperativas como constructoras de puentes, acercando a las comunidades y reforzando la resiliencia en un mundo fragmentado.

 

Por Carlos Aguilar y Celeste Bredle*

 

Jeroen Douglas, director general de la ACI, afirmó: “Las cooperativas llevan mucho tiempo contribuyendo, no solo a evitar los conflictos, sino a generar justicia, inclusión y confianza. Esta es la base fundamental de la paz positiva. En todos los sectores y regiones, las cooperativas contribuyen a crear sociedades pacíficas mediante el fortalecimiento de las economías locales, la ampliación del acceso a servicios vitales, la promoción de la participación democrática y el fomento de la solidaridad”.

 

Según la ACI, en un contexto global donde predominan las desigualdades, la inseguridad económica y la disminución de la confianza, existe una necesidad cada vez más fuerte de apoyar enfoques que favorezcan la cohesión y reconstruyan los vínculos sociales. El tema está estrechamente relacionado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU sobre Paz, Justicia e Instituciones Sólidas. En este sentido, en septiembre se presentarán en la ciudad de Panamá las contribuciones específicas del sector a este ODS.

 

 

En Argentina, el cooperativismo es uno de los motores productivos y sociales más arraigados del país. Desde los pequeños pueblos del interior hasta las grandes ciudades, el modelo ha sido, históricamente, una red de contención frente a las crisis económicas, un aliado para las políticas estatales y un dinamizador del desarrollo privado.

 

En este sentido, el movimiento cooperativo es un gigante económico: según registros del INAES, gran parte de la población del país —más de 20 millones de personas— está asociada a una cooperativa. Esta red federal sostiene cientos de miles de puestos de trabajo genuinos y demuestra que la eficiencia económica y la solidaridad son plenamente compatibles.

 

La magnitud de este impacto se traduce en un mapa vasto y diverso. Desde las grandes cooperativas agropecuarias que impulsan el comercio exterior, pasando por las de consumo y vivienda, hasta las de trabajo que recuperaron empresas o aquellas de servicios públicos que garantizan luz, agua e internet en el interior, el modelo demuestra su versatilidad. En un contexto de incertidumbre, esta estructura horizontal prueba que democratizar la economía genera riqueza con arraigo local.

 

Cuando se analiza este fenómeno con mirada federal, el caso de Entre Ríos emerge como testimonio vivo de este ADN cooperativo. En el interior provincial, las cooperativas evitan que los pueblos desaparezcan. Mientras las lógicas de mercado buscan la rentabilidad concentrada, las cooperativas locales se hacen cargo del destino de comunidades de dos mil o tres mil habitantes, garantizando desde el acopio de la producción hasta la conectividad.

 

 

Bajar esta perspectiva global a nuestra realidad cercana es un ejercicio sencillo: basta con mirar el mapa cotidiano de Gualeguaychú. Nuestra ciudad respira cooperativismo a través de instituciones emblemáticas que marcan el ritmo del día a día. En servicios esenciales se destaca la histórica Cooperativa Eléctrica; en salud, la Cooperativa Luis Jeannot Sueyro y Vida Emergencias Médicas; en educación, Caminos Cooperativos; en cultura y comunicación, Inclusión y Proyecto Wow; y en el plano financiero, el Banco Credicoop y la Cooperativa de Créditos junto a las organizaciones de tierra y viviendas. Asimismo, se hace presente un fuerte sector de cooperativas de trabajo diversificadas en rubros como construcción, herrería, mantenimiento, textil, gastronomía y recupero de residuos.

 

Por eso, en este 2026, la conmemoración internacional nos encuentra en Gualeguaychú con una certeza forjada en la experiencia: frente a las posturas individuales que fragmentan los lazos sociales, el cooperativismo local sigue siendo nuestro mejor constructor de puentes. Es la materialización de que, cuando los desafíos económicos aprietan, la respuesta de nuestra comunidad nunca es el sálvese quien pueda, sino la organización colectiva. Sostener y defender este entramado es la garantía de que el crecimiento de nuestra ciudad seguirá teniendo un corazón profundamente humano y solidario.

 

 

*Miembros de la Federación de Cooperativas de Trabajo de Entre Ríos (Fecootrer)

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