Redacción EL ARGENTINO
La noticia del fallecimiento de Indio Solari este 5 de junio sacudió a la escena musical y cultural argentina. Figura central del rock nacional, el ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dejó un legado que trasciende generaciones y estilos. Su partida marca el cierre de una etapa para miles de seguidores que encontraron en sus canciones una voz propia y un refugio de resistencia cultural.
El cantante, conocido por su bajo perfil y su esquiva relación con los medios tradicionales, murió en su domicilio de Parque Leloir, en la localidad de Ituzaingó. Su última aparición pública fue a través de un mensaje cuando recibió en Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.
El artista había construido alrededor de su figura un magnetismo singular. Su influencia se extendió mucho más allá de la música, convirtiéndose en un referente de la contracultura y en uno de los personajes más enigmáticos del arte argentino de las últimas décadas. Para muchos, su voz y el uso de metáforas en sus letras lo convirtieron en una figura central dentro de la música popular argentina.
En 1975, en la ciudad de La Plata, Indio Solari y Skay Beilinson fundaron Los Redondos. Desde sus primeros pasos, la banda estableció una estética propia, tanto en lo musical como en su modo de relacionarse con el público. La independencia artística y la distancia respecto de los grandes medios marcaron a fuego el recorrido de la banda, que editó nueve álbumes de estudio hasta su disolución en 2001. Discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota y ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado y Luzbelito forman parte del repertorio esencial del rock argentino.
La separación de Los Redondos supuso un hiato en la carrera de Solari. No fue hasta 2004 que presentó el primer álbum de su nueva etapa, bajo el nombre de LFDAA: El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel). Siguieron Porco Rex en 2007, El perfume de la tempestad en 2010 y Pajaritos, bravos muchachitos en 2013. El último trabajo de estudio, El ruiseñor, el amor y la muerte, vio la luz en 2018. Durante esta etapa, Solari mantuvo una relación intensa con su público, que lo acompañó fielmente en cada presentación.
El último recital en vivo de Indio Solari tuvo lugar en Olavarría, en 2017. Fue un evento masivo, en el que nuevamente se puso de manifiesto la dimensión popular de su convocatoria. Desde entonces, se volcó al trabajo en estudio y a la publicación de libros, mientras su salud comenzó a ocupar un lugar central en su vida pública. En 2020, recurrió a las técnicas holográficas para ofrecer un concierto virtual, anticipando el final de su ciclo sobre los escenarios.
n marzo de 2016, Indio Solari confirmó públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson, en un gesto que sorprendió y conmovió a sus seguidores. El anuncio se produjo durante un recital en Tandil, donde expresó ante la multitud: “el Parkinson me anda pisando los talones”. Desde ese momento, la enfermedad se volvió parte de su narrativa pública, y Solari no dudó en hablar abiertamente sobre su experiencia.
El avance del Parkinson no solo modificó su rutina, sino que también lo obligó a tomar distancia de los escenarios. En 2023, confirmó su retiro definitivo de las presentaciones en vivo debido a la progresión de la enfermedad. Aun así, encontró maneras de mantenerse activo en la música, participando en proyectos y conciertos virtuales gracias a la tecnología.