Redacción EL ARGENTINO
La primera edición se realizó el 25 de mayo de 2001, durante la gestión del entonces intendente Emilio Martínez Garbino, cuando Silvia Videla se desempeñaba como directora de Ceremonial y Protocolo. En ese marco, la histórica Plaza San Martín se transformó en una aldea colonial, con pulperías, fogones y puestos criollos que ofrecían comidas típicas, generando un clima de época que convocó a vecinos, visitantes, instituciones educativas y agrupaciones tradicionalistas.
La jornada incluyó chocolate caliente, tortas fritas, niños y jóvenes vestidos con atuendos de época, música popular en vivo a cargo de artistas locales y distintas escenas que recrearon el espíritu de 1810. Uno de los momentos más recordados fue la interpretación del Pericón Nacional, concebido como una danza colectiva de la que participaron alrededor de 600 personas.
Este enfoque innovador permitió resignificar la conmemoración patria y transformarla en una experiencia compartida, que fortaleció el sentido de pertenencia y los lazos comunitarios en un contexto nacional particularmente complejo como lo fue el año 2001. Además, implicó una renovación del rol de Ceremonial y Protocolo, incorporando una mirada más dinámica y vinculada a la cultura local.
Con el paso de los años, aquella celebración nacida en la Plaza San Martín creció en convocatoria y participación, hasta trasladarse en 2004 a un espacio de mayor capacidad. Sin embargo, mantuvo intacto el espíritu original de una fiesta del pueblo, construida colectivamente.
En la actualidad, la celebración del 25 de Mayo en Gualeguaychú se convirtió en un evento multitudinario de relevancia regional, con la participación de unas 80 pulperías y más de dos mil personas bailando el Pericón Nacional. En 2025, la festividad reunió a una masiva concurrencia de vecinos y visitantes, reafirmándose como una de las celebraciones populares más convocantes de la provincia.
La declaración legislativa reconoce el valor de la iniciativa impulsada por Silvia Videla, actual asesora de Ceremonial y Protocolo de la Municipalidad de Gualeguaychú, y destaca su visión para transformar una conmemoración institucional en una celebración popular que perdura hasta la actualidad como parte de la identidad cultural de la ciudad.