Redacción EL ARGENTINO
Un profundo dolor atraviesa a la comunidad de Chajarí y a la Policía de Entre Ríos tras conocerse el fallecimiento de una joven agente este jueves. El hecho ocurrió pasadas las 14 horas en un comercio ubicado en la intersección de avenidas 9 de Julio y Siburu. La mujer, de 21 años, integraba la comisaría N°1 y pertenecía a una promoción reciente.
Según trascendió, la agente cumplía funciones habituales en la vía pública y solía desempeñarse en la zona donde ocurrió el hecho. En el lugar trabajaron efectivos de la policía local, personal de la Jefatura Departamental y autoridades judiciales, mientras se desarrollaban las actuaciones correspondientes para esclarecer lo sucedido.
La noticia generó conmoción en la fuerza y en la comunidad, donde la joven era reconocida por su compromiso y vocación de servicio. Además, no se descarta la presencia de autoridades provinciales en el lugar, entre ellas el ministro de Seguridad y Justicia, Néstor Roncaglia, y el jefe de la Policía de Entre Ríos, Claudio González.
El fallecimiento vuelve a poner en foco una problemática que genera creciente preocupación: la salud mental dentro de la Policía de Entre Ríos. Durante 2025 y en lo que va de este año se han registrado varios casos que encendieron señales de alerta en torno a las condiciones laborales de los efectivos.
En paralelo, la Cámara de Diputados de la provincia solicitó al Poder Ejecutivo datos sobre salud mental y casos de suicidio en la fuerza de seguridad entre 2023 y 2026. La iniciativa fue impulsada por los legisladores María Núñez, Natalia Ruiz Moreno, Nicolás Gervasoni, Víctor Taborda, Agustín Monzón y Natanael Vera, quienes remarcaron la necesidad de contar con información precisa para diseñar políticas de prevención y acompañamiento.
Distintas voces dentro y fuera de la institución advierten sobre altos niveles de estrés, salarios insuficientes y una limitada contención psicológica, factores que impactan directamente en el bienestar del personal. La reiteración de estos episodios refuerza el reclamo por medidas urgentes de asistencia integral para quienes integran las fuerzas de seguridad, en un contexto cada vez más complejo.
Organizaciones sociales y especialistas en salud mental coinciden en que la problemática requiere un abordaje multidisciplinario, que contemple tanto la prevención como la atención inmediata de los casos. La falta de recursos y programas específicos de acompañamiento ha sido señalada como una de las principales falencias.
El fallecimiento de la joven agente en Chajarí se suma a una seguidilla de episodios que golpean a la Policía de Entre Ríos y que exigen respuestas concretas. La comunidad, mientras tanto, acompaña con dolor a la familia y reclama que se refuercen las políticas de cuidado y contención para evitar que se repitan tragedias.
En definitiva, el hecho no solo enluta a la fuerza, sino que también expone una problemática estructural que atraviesa a la institución. La salud mental de los efectivos se ha convertido en un tema urgente que requiere atención inmediata, compromiso político y acciones sostenidas para garantizar que quienes cumplen funciones de seguridad lo hagan en condiciones dignas y con el acompañamiento necesario.