Redacción EL ARGENTINO
Un Boca necesitado de victorias iba por un triunfo en el Estadio “Padre Ernesto Martearena” de Salta, donde se estrenó en la Copa Argentina ante el humilde Gimnasia de Chivilcoy.
La evidente superioridad de Boca quedó plasmada desde el inicio. El equipo de Claudio Úbeda tuvo la tenencia de la pelota, mientras que Gimnasia de dedicó a defenderse con todos sus hombres en su campo. A los 5 minutos Bareiro -que llegó hace días nada más al club- tuvo un mano a mano que fue controlado por el arquero. Fue la más clara hasta un cabezazo de Pellegrino en el travesaño, a los 38 minutos. Dos minutos después, nuevamente Bareiro tuvo una oportunidad y no la desaprovechó, anotando el 1 a 0 con el que se fueron al descanso.
En el segundo tiempo la dinámica no solo se mantuvo, sino que se acentuó: Boca fue más punzante y rápidamente puso el 2 a 0, otra vez con el delantero paraguayo, en este caso de cabeza. Luego de eso tuvo más chances, incluyendo una muy clara de Delgado que detuvo el arquero. Así las cosas, el partido se fue diluyendo, dándole al Xeneize una victoria necesaria, en la que recuperó la sonrisa, aunque sin brillar.
Tras un inicio de año con resultados irregulares en el Torneo Apertura (marcha noveno, fuera de los puestos de clasificación al cabo de seis fechas) y un empate ante Racing que encendió las alarmas, el Xeneize encaraba el duelo copero con la obligación de ganar para avanzar de ronda y darle aire al ciclo de Claudio Úbeda.