Redacción EL ARGENTINO
La Cámara de Diputados otorgó media sanción al proyecto de la llamada “Ley Hojarasca”, impulsada por el Poder Ejecutivo. La iniciativa busca eliminar decenas de normas consideradas obsoletas, como regulaciones sobre televisión a color o carreras de palomas. Sin embargo, entre las leyes incluidas en el paquete aparece la 26.688 de Producción Pública de Medicamentos, una norma estratégica para la salud y la ciencia nacional.
La Ley 26.688 declaraba de interés nacional la investigación y fabricación estatal de medicamentos, vacunas y productos médicos. Su derogación implica desmantelar el blindaje legal que protegía a los laboratorios públicos frente a las grandes corporaciones farmacéuticas. Bajo el argumento de liberar la competencia, se elimina un pilar que garantizaba soberanía sanitaria y acceso equitativo a tratamientos esenciales.
Riesgos inmediatos
La medida abre un escenario de vulnerabilidad:
- Medicamentos huérfanos en peligro. Los laboratorios estatales producían fármacos para enfermedades raras o locales, como la fiebre hemorrágica argentina, que no resultan rentables para el sector privado. Sin respaldo legal, estos tratamientos podrían desaparecer.
- Precios sin referencia. La producción pública funcionaba como regulador del mercado, obligando a las empresas privadas a moderar sus valores. Sin esa competencia estatal, los costos de medicamentos básicos podrían dispararse.
La derogación también afecta a la investigación aplicada. Universidades nacionales y el CONICET pierden un canal directo para transformar descubrimientos en medicamentos accesibles. Además, la red de más de 30 laboratorios públicos queda debilitada, con riesgo de pérdida de puestos de trabajo calificados y fuga de profesionales hacia el exterior.
La votación en Diputados reflejó la polarización política: el oficialismo de La Libertad Avanza, junto al PRO, la UCR y aliados, logró 138 votos afirmativos contra 96 negativos y 9 abstenciones. La oposición denunció la medida como una “cortina de humo” para avanzar en el ajuste y desmantelar el Estado. Ahora el proyecto será debatido en el Senado, donde las comisiones de Legislación General y Asuntos Constitucionales recibirán la presión de gobernadores y bloques opositores que buscan frenar la derogación de las leyes más sensibles.
La “Ley Hojarasca” se presenta como una modernización administrativa, pero al incluir la producción pública de medicamentos trasciende la desregulación burocrática. Se convierte en una reforma ideológica que debilita la soberanía sanitaria y compromete el desarrollo científico autónomo de la Argentina.