Redacción EL ARGENTINO
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Pakistán comenzaron este fin de semana en Islamabad en medio de un clima de incertidumbre, con acusaciones cruzadas y condiciones que aún dificultan un acuerdo definitivo para el conflicto en Medio Oriente.
Las conversaciones se iniciaron pasadas las 17 (hora local) en el Hotel Serena, bajo la mediación del gobierno pakistaní. Participaron delegaciones de alto nivel de ambos países, aunque hasta la tarde no se había confirmado si los encuentros eran directos o indirectos.
Desde Irán, agencias oficiales señalaron que el diálogo se puso en marcha tras avances preliminares y una reducción de los ataques en el sur de Beirut, mientras que el gobierno de Pakistán confirmó el inicio formal del proceso.
Reuniones paralelas y condiciones
Por parte de Estados Unidos, la delegación estuvo encabezada por el vicepresidente JD Vance, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Mantuvieron un encuentro con el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif.
En paralelo, la delegación iraní liderada por Mohammad Bagher Qalibaf también se reunió con Sharif y planteó condiciones consideradas “líneas rojas”, entre ellas un alto el fuego en Líbano y el desbloqueo de activos iraníes.
Las diferencias entre ambas partes se reflejaron en declaraciones públicas, donde Irán advirtió sobre experiencias fallidas previas, mientras que desde Washington se insistió en la necesidad de negociar “de buena fe”.
Claves del conflicto y expectativas
El vicepresidente estadounidense afirmó que su país está dispuesto a avanzar en un acuerdo, aunque advirtió sobre posibles consecuencias si las negociaciones no prosperan. En tanto, el presidente Donald Trump reiteró que la apertura del estrecho de Ormuz es una prioridad estratégica.
El alto el fuego ha detenido la campaña de bombardeos aéreos de EE.UU. e Israel sobre el régimen islámico. Pero hasta ahora no ha hecho nada para calmar la guerra paralela que Israel libra contra el aliado de Teherán, Hezbollah, en el Líbano, ni para poner fin al bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha provocado la mayor interrupción de la historia en el suministro mundial de energía.
“Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, ciertamente estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugarnos una mala pasada, van a descubrir que el equipo negociador no será tan receptivo”, declaró a los periodistas el JD Vance antes de partir a Pakistán.
En tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió abrir el estrecho de Ormuz “bastante pronto” con o sin la cooperación de Irán. Además, resaltó: “Nada de arma nuclear. Eso es el 99%” de la negociación, sostuvo Trump.
El alto el fuego vigente permitió reducir la intensidad de los ataques, pero no logró frenar otros frentes del conflicto, como los enfrentamientos en Líbano ni el bloqueo del canal clave para el comercio energético global, publicó La Nación.
En este contexto, las negociaciones aparecen como una oportunidad clave para descomprimir la tensión internacional, aunque su resultado sigue siendo incierto.