Redacción EL ARGENTINO
La inflación volvió a ocupar el centro de la agenda económica. Luego de que abril registrara un 2,6% y marcara una desaceleración respecto de meses anteriores, las principales consultoras privadas proyectan que mayo habría cerrado con un índice aún menor, en torno al 2% y 2,5%.
El dato alimenta las expectativas del equipo económico, que busca consolidar una baja sostenida durante el segundo semestre de 2026. Aunque el número oficial recién se conocerá el 11 de junio, cuando el INDEC publique el IPC, en el mercado ya se habla de un posible punto de inflexión.
Expectativas para los próximos meses
Las consultoras coinciden en que la inflación de mayo se ubicó por debajo del registro de abril:
- Eco Go estimó un 2,2%.
- Equilibra proyectó un dato apenas superior al 2%.
- Econviews detectó una suba acumulada del 2% en alimentos y bebidas.
- LCG registró aceleración en alimentos hacia la tercera semana del mes.
El comportamiento de los alimentos volvió a ser un foco central. Algunas mediciones marcaron estabilidad en la primera mitad de mayo, aunque luego aparecieron subas puntuales en productos de consumo masivo.
En paralelo, el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central proyectó una inflación de 2,3% mensual y un acumulado de 30,5% para todo 2026.
Desde el equipo económico se reforzó el mensaje de optimismo. El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el dato de mayo será “más bajo que el de abril” y sostuvo que la economía comenzó a mostrar señales más sólidas de estabilización.
El clima financiero acompañó con indicadores positivos: el riesgo país volvió a ubicarse por debajo de los 500 puntos básicos, mientras el mercado siguió de cerca la evolución del dólar, las reservas y la actividad.
Sin embargo, persisten desafíos clave para sostener la tendencia:
- Recuperar el poder adquisitivo de los salarios.
- Evitar nuevos saltos en tarifas y combustibles.
- Consolidar la estabilidad cambiaria.
- Sostener el consumo interno.
Aunque las perspectivas mejoraron respecto de los primeros meses del año, el escenario económico sigue atravesado por tensiones entre la desaceleración de la inflación y la lenta recuperación de la economía real. El dato de mayo será crucial para confirmar si la baja de precios se transforma en una tendencia firme o si se trata de un alivio transitorio.