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Cambio de modelo en la agricultura: “El estrés abiótico genera más pérdidas que las retenciones”

La crisis de rentabilidad de la agricultura en Entre Ríos expone la necesidad de nuevas estrategias agronómicas. EnBio 2026 plantea la necesidad de cambiar el modelo productivo y propone alternativas biológicas frente al desgaste de los suelos y el impacto del estrés climático.

Domingo, 25 de Enero de 2026, 6:13
La EnBio en Victoria en 2025

Por Sandra Insaurralde

La agricultura argentina atraviesa un momento crítico: aún con rindes aceptables, los números no cierran en campos alquilados. Según la Bolsa de Cereales, en Entre Ríos la rentabilidad es negativa para trigo, soja y la rotación trigo-maíz. La caída de los precios internacionales y el aumento de los costos locales dejaron en rojo la ecuación productiva. En este contexto, EnBio 2026 —que se realizará en Junín el 25 y 26 de febrero— busca abrir un debate sobre el rol de los biológicos y las tecnologías sustentables.

 

Pablo Formaggini, director de contenidos de EnBio 2026, dialogó con EL ARGENTINO y planteó con crudeza: “Si seguimos manejando los cultivos solo con químicos, los rindes y la rentabilidad seguirán estancados. La calidad de los alimentos también”.

 

Pablo Formaggini director de contenidos de EnBio 2026

Un recorrido histórico de EnBio

 

EnBio es una muestra anual que recorre distintas ciudades de Argentina, reuniendo productores, técnicos, investigadores y empresas para debatir sobre sustentabilidad agrícola. Es un encuentro técnico–científico que busca difundir el uso de insumos biológicos y nuevas tecnologías para enfrentar problemáticas agronómicas, especialmente el estrés abiótico en cultivos extensivos. El formato de estos encuentros es de charlas técnicas, ensayos a campo y presentaciones de especialistas nacionales e internacionales.

 

El encuentro tiene una trayectoria, la primera edición se realizó en Tandil, la segunda en Venado Tuerto, la tercera en Villa María, provincia de Córdoba y la cuarta, el año pasado, en Victoria, Entre Ríos. EnBio 2026 llega ahora a Junín, con el objetivo de vincular biológicos con problemáticas agronómicas específicas.

 

“Junín fue elegido por la estructura de sus campos, grandes y con productores que pueden pensar a largo plazo. El uso de biológicos implica pensar planteos a mediano y largo plazo donde se vean los resultados”, comentó Formaggini. “El objetivo de esta edición de EnBio es informar sobre los resultados de las encuestas que hemos realizado años anteriores donde el productor y el asesor nos pedían relacionar el uso de biológicos con una problemática agronómica específica”, manifestó el referente.

 

“Muchas veces nos preguntan qué son los biológicos y la respuesta es que son la solución a los problemas de estancamiento en los rindes y a los problemas de compactación y degradación de suelos que hay en toda la argentina”, aseguró Formaggini. Su diagnóstico es claro: el modelo agrícola argentino sigue atado al “chip del químico”, mientras los rindes permanecen estancados y países como Brasil y Estados Unidos duplican la productividad.

 

En este sentido, el especialista cuestionó la mirada dominante: “Muchas empresas dicen que los biológicos son un complemento de los químicos. ¡Eso es un error! Los biológicos pueden complementar, sustituir o ser la única opción. ¿Qué químico usarías para descompactar el suelo? Ninguno. ¿Qué químico mejora las defensas naturales de las plantas? Ninguno”.

 

Campo de maíz en Junín

 

El peso del estrés abiótico

 

El estrés abiótico, causado por factores ambientales, representa el 65% de las pérdidas mundiales de alimentos. En Argentina, afecta más que las retenciones. “Un golpe de calor de una semana en soja combinado con falta de agua son mil kilos menos de soja”, explicó Formaggini.

 

El estrés abiótico resulta de las dificultades que sufren las plantas por factores no vivos del ambiente, es decir, condiciones físicas o químicas que afectan su desarrollo y rendimiento. “Al estrés abiótico, que está provocando tantas dificultades a nivel mundial, lo separamos en dos tipos. Uno es el estrés radicular (o edáfico) y el otro el estrés climático. El estrés radicular lo hemos venido trabajado por muchos años en base al manejo del pH, la salinidad, la compactación, la nutrición, los metales pesados y el riego. Pero en la actualidad también debemos trabajar para manejar el estrés climático” afirmó el profesional.

 

En relación al estrés hídrico Pablo Formaggini comento: “Puede ser un grave problema que se lleva buena parte del potencial del cultivo y en los ensayos se podrá ver la diferencia inicial de crecimiento de una semilla sin tratar y otra tratada con bioestimulante en cultivos de soja y una soja que sufre un marcado estrés hídrico desde su siembra. La diferencia entre plantas con y sin tratamiento de semilla es muy notoria. La diferencia de fijación de frutos que se ve en un caso y en otro también lo es y será explicada en detalle en la recorrida por los campo durante el desarrollo del Enbio”.

 

Durante muchos años el manejo de los cultivos se pensó desde el “chip” del químico. Cuando una planta se enferma hay que aplicar un fungicida para controlar la enfermedad y con suerte se recuperan 200 kilos de soja. Hoy el mundo agrícola ya no se maneja así. La propuesta del encuentro incluye el uso de estaciones climatológicas para elaborar mapas de estrés y diseñar programas de manejo adaptados a cada región. “Hoy se trabaja para que la planta no se enferme y así no perder miles de kilos. Podemos mitigar el estrés climático con genética, infraestructura como riego subterráneo y bioestimulación con algas marinas y aminoácidos”, señaló.

Cuando una planta se enferma hay que aplicar un fungicida para controlar la enfermedad Hoy el mundo agrícola ya no se maneja así

 

Entre Ríos: suelos degradados y rentabilidad en crisis

 

La problemática se agrava en Entre Ríos, donde los suelos arenosos sufren compactación física, química y biológica. “La fertilización reiterada con fosfatos genera sarro y yeso que taponan los poros del suelo. La infiltración disminuye y las raíces se debilitan”, explicó Formaggini.

 

¿Cómo se ataca este problema? Utilizando algunas sustancias como son los ácidos carboxílicos, ácidos húmicos y sobre todo microorganismos benéficos como el caso de la bacteria bacillus subtilis. Cuando esta bacteria se reproduce forma comunidades y agrupaciones en el suelo que cumplen funciones esenciales, ya que aumentan la oxigenación del terreno y estimulan la actividad de las raíces, al mismo tiempo facilitan el drenaje del agua evitando encharcamientos que afectan a las plantas, mejoran la eficiencia de los fertilizantes porque los nutrientes se aprovechan mejor y favorecen el desarrollo de raíces fuertes y saludables que impulsan un crecimiento más vigoroso.

 

¿Cuántos productores de Entre Ríos usan biológicos en el suelo? Son contados con los dedos de la mano. Por eso, el encuentro EnBio es el evento para arrancar de nuevo y empezar a salir del estado de confort que hasta ahora significó manejar los cultivos solo con químicos.

 

“Sin estrategias de este tipo y con los precios de la soja en declive, en el corto plazo ya no será rentable hacer soja en Entre Ríos”, manifestó Pablo Formaggini a EL ARGENTINO. El especialista insiste en la necesidad de un cambio: “Hay que hacer autocrítica agrícola”. El llamado es a abandonar la comodidad de prácticas tradicionales y abrirse a estrategias sustentables que permitan recuperar suelos y enfrentar el cambio climático.

 

EnBio 2026 se presenta como una oportunidad única para escuchar voces críticas y alternativas de manejo. La cita es gratuita, pero con cupos limitados. Junín será el escenario donde se discuta si la agricultura argentina se anima a dar el salto hacia los biológicos o se resigna a seguir atrapada en el estancamiento.

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