Redacción EL ARGENTINO
Las obras de infraestructura hidráulica en la zona norte de Gualeguaychú entran en su etapa de cierre. En Calle 136, las máquinas trabajan en la reconformación del terraplén y en la nivelación de los desagües que encausarán los excedentes hídricos hacia las cámaras de hormigón ya terminadas.
Hace pocas semanas se completó la estructura que cruza sobre la 136, con alcantarillas de doble boca que incluyen losas y paredes de hormigón. Tras retirar los encofrados, la calzada quedó habilitada al tránsito vehicular, lo que permitió recuperar la circulación en un punto clave de la zona norte.
Actualmente, una excavadora de gran porte retira el suelo sobrante de la excavación y lo reutiliza para nivelar sectores críticos, como el badén ubicado a la altura de Padre Schachtel. El objetivo es evitar que el agua se desvíe por la calzada y garantizar un escurrimiento controlado hacia la infraestructura subterránea.
Una vez cubierta y compactada, gran parte de la obra queda invisible para quienes transitan por la calle, pero su impacto será determinante: el barrio San Isidro y los sectores adyacentes dejarán de acumular agua cada vez que se produzcan lluvias intensas. El sistema interceptará el escurrimiento superficial proveniente del sur y lo derivará hacia el arroyo Gualeyán, receptor natural del circuito hidráulico diseñado por la Dirección de Obras Públicas de la Municipalidad.
Además de resolver los problemas de anegamiento, esta infraestructura es necesaria para avanzar en la unión circulatoria vial hacia la avenida Alsina. Se trata de un eje estratégico que permitirá ordenar el tránsito pesado y mejorar la conectividad entre Avenida Parque, la Ruta Nacional 136 y el Acceso Norte.
El cierre del sistema de drenaje en Calle 136 representa un paso clave en el plan de obras de la ciudad. Más allá de la magnitud técnica, el impacto se verá en la vida cotidiana de los vecinos, que dejarán atrás las complicaciones generadas por el agua acumulada en cada tormenta.