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La relación diplomática entre ambos países comenzó formalmente en 1952, cuando Juan Domingo Perón estaba al frente de la Casa Rosada y Steingrímur Steinþórsson gobernaba en la fría isla del Atlántico Norte, cerca del Círculo Polar Ártico.
Según estimaciones oficiales, hay alrededor de cuarenta argentinos viviendo en Islandia, un país que no cuenta con sede diplomática de nuestro país: para cualquier trámite, hay que acercarse hasta la Embajada argentina ante el Reino de Noruega.
En tanto, de acuerdo a información del Consulado Honorario de Islandia en la Argentina, habría alrededor de cinco islandeses registrados en el país: es decir, apenas llegarían a formar un equipo de futsal.
"Dentro de los temas que son de interés para Argentina e Islandia se abre un espectro de posibilidades de cooperación en amplios ámbitos como derechos humanos, temas de género, medio ambiente, y derecho del mar, entre otros. En general, es estrecha la cooperación en el campo multilateral, particularmente en el ámbito de las Naciones Unidas", definió la Cancillería en un informe al que accedió NA.
En lo que respecta al comercio bilateral en 2017, los principales productos argentinos exportados hacia el país europeo fueron vino de uvas frescas; moluscos; artículos de talabartería; papeles y cartones; y baúles, maletas y maletines.
En tanto, desde Islandia llegaron partes de prótesis; medicamentos; redes para pesca; bebidas no alcohólicas; jugos de fruta; y aparatos de cortes de electricidad.
A través del Instituto Sueco Argentino (ISA), ubicado en el barrio porteño de San Telmo, los ciudadanos argentinos tienen la posibilidad de tomar clases para aprender a hablar islandés.
Tal vez, a partir del partido de este sábado entre los seleccionados de ambos países, el vínculo pueda profundizarse, por más que la distancia sea demasiada.